Fátima

por Andrés Cornejo

La paz y la alegría que se respira allí no se pueden explicar, es necesario vivir la experiencia, ir al encuentro de nuestra Madre, sin expectativas, sin peticiones, sin prejuicios.  Simplemente, fue pisar Fátima y decir:

Madre, ¡llegué! ¿Qué tienes preparado para mí?

Cada peregrino experimentó el cariño de nuestra Madre, la simpleza de las cosas cotidianas, el compartir en comunidad.  Hemos vuelto a nuestros hogares, pero nos hemos traído profundas vivencias de Fátima, eso es seguro, y esas vivencias, esa alegría, queremos compartirlas con nuestras comunidades de Neuss, Grevenbroich y Düsseldorf.

Gracias a todos, pero principalmente, gracias a ti Madre, por acompañarnos y mostrarnos tu amor y tu fe.  Hemos prometido volver ... 

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